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Yo, traductora

Dudas existenciales sobre subtítulos et al.

Estoy haciendo una traducción para doblaje.

Me encuentro una escena en la que el personaje que habla dice que no tiene relación con la víctima, en inglés “nada, niente, zip, naught”. En el doblaje se puede hacer lo que uno quiera prácticamente, pero en subtitulación la idea es que el subtítulo apoye la imagen.

Supuestamente, el destinatario del cine subtitulado es un espectador relativamente culto y habituado a la versión original. Si consideramos que el subtítulo es un apoyo, en ese caso “nada” y “niente” no se reflejarían en el subtítulo ya que están en castellano e italiano deliberadamente y se entiende perfectamente por el contexto. Eso sería una subtitulación correcta, en la que se subtitula lo que no se entiende, pero tanto gestos como nombres, ambientes, etc., no.

Sin embargo, la realidad es que cada vez más gente ve cine subtitulado y se están acostumbrando a subtítulos basura.

Por lo tanto las normas del subtitulado profesional son insuficientes para ese público: acostumbrado a subtítulos de  3 líneas e incluso con notas “al pie”, aunque la escena sea comprensible y el texto, obvio,  si no lo pones en el subtítulo, probablemente el espectador se sentirá confundido o notará que falta algo en lugar de centrarse en la imagen para entender lo que está ocurriendo  (que es la idea del buen subtitulado).

Es curioso como cambian las tornas… sin embargo, esa gente tampoco va a comprar el producto subtitulado; todo el mundo se lo ha descargado de internet. Ese producto lo comprará muy poca gente (casi que se reduce al colectivo del coleccionista).

Así que en el fondo, ¿qué más da cómo se subtitule hoy?

Lamentablemente, así es como piensa la mayoría de las distribuidoras y sus proveedores de posproducción.

Es más, con eso justifican su afán por conseguir el precio más barato posible, sea profesional o no el traductor;  ¿para qué hacer un gasto importante en calidad si no se va a vender? O si no se va a vender lo bastante como para percibir los  beneficios que compensarían una inversión mayor.

Y así estamos los subtituladores, entre el “sálvese quien pueda” y el “pasar por el aro”.

Me debato entre dos posturas. Como empresaria lo entiendo;  hoy en día nadie invierte un céntimo más de lo necesario si no va sobre seguro. Como proveedora de servicios  para esa industria, me siento bastante impotente ya que lo que ofrecemos, calidad, dominio del medio y conocimiento del destinatario ahora mismo importa poco.

Supongo que es la situación de un área del mercado en vías de extinción (DVD) y espero que las nuevas plataformas de distribución, tras ese gran cambio en la industria audiovisual que vaticinan los entendidos, logren unas ventas y una respuesta del público que nos permitan volver a pagar por lo que valen los servicios, volver a pagar por calidad, volver a hacer productos cuidados.

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