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Divagaciones, Japón y yo

“Tadaima”

Hoy ha salido el primer título de Taketombo Books, un proyecto que nació en mi cabeza hace ya un par de años, pero que es fruto de la ilusión, la implicación y el esfuerzo de mucha gente. Los que me leéis (los cuatro) ya sabéis cómo me gusta hacer estas cosas. Al césar lo que es del césar. Una editorial no es nada sin sus autores, y nuestro propósito es el de difundir contenidos que sólo ellos puedan contar. En el caso de nuestro primer título, una experiencia vital específica.

Tadaima es la recopilación de seis ensayos intimistas, introspectivos, seis testimonios de jóvenes autores que han salido de casa, de sus fronteras, que han sufrido, disfrutado y aprendido a través de una inmersión total en una cultura ajena, y que han regresado. ¿Para siempre? Imposible saberlo a su corta edad; imposible saberlo por muchos años que pasen. Cuando desarrollamos una quasi simbiosis con una cultura que no es la nuestra, cuando pasa a formar parte de nuestro ADN… ¿hasta dónde llega lo nuestro y hasta dónde lo suyo? ¿A qué cultura pertenecemos? ¿Somos entes globales? ¿Estamos del todo a gusto fuera de casa? ¿Y en casa? Como nos cuenta Haruka Mukai, tal vez lo ideal sea “sumar ambas culturas y dividir por dos” para hallar nuestro hábitat cultural ideal.

Sachiko Ishikawa, Paula Martínez, Dani Rubio, Marina Calumarte, Alba Serra y Haruka Mukai nos cuentan cómo se enfrentaron a la adaptación a una cultura de la que deseaban saberlo más, saberlo todo. Vivirla a fondo, como ciudadanos de esa sociedad. Sin embargo, vivir en Japón como estudiante extranjero te mantiene en un estatus de gran libertad en comparación con la inmersión en la sociedad y con la integración real. Es algo que se descubre cuando el proceso de adaptación ya está encauzado y los primeros instintos, las primeras emociones, se relativizan.

Me interesa la búsqueda de la identidad, la lucha por hallar un lugar en una sociedad (y una forma de pensar) que no es la tuya, que te pone barreras, pero a la vez te da alas y un conocimiento al que no se puede acceder de otro modo y que, por encima de todo, te conduce a la madurez. Es un proceso largo, en el que hay retrocesos y desvíos: no siempre vamos en línea recta y hacia delante. Los autores de “Tadaima” emprenden ese viaje iniciático en el punto en el que empieza la narración que han compartido con nosotros.

Se ha escrito largo y tendido acerca del descubrimiento de la cultura japonesa, del choque cultural en Japón… pero así como los clásicos relatos de un viaje más o menos largo, más o menos profundo, coinciden en que el narrador es un mero observador que transmite episodios insólitos (o últimamente, se implica en las esferas más pop y de ahí no pasa), “Tadaima” nos cuenta la versión siglo XXI: un narrador que se implica, lucha, desea penetrar en esa otra cultura que le fascina, que le impone respeto y a la vez le enfurece y educa su tolerancia.

Desde aquí agradezco a los autores que hayan prestado su voz a Taketombo Books para contar episodios tan personales pero tan imprescindibles como es la etapa inicial de su aprendizaje vital.

Más allá de esta tormenta de emociones, más allá de “Tadaima”, existe una etapa más sobria, más contemplativa, más cercana a la madurez transcultural. Me he propuesto explorarla a través de relatos de autores que, a diferencia de esta primera hornada, no acaban de iniciar su viaje sino que ya lo han dejado atrás y ha contribuido a perfilar sus patrones ideológicos. A una comprensión profunda del pensamiento japonés (u occidental, en el caso de los autores japoneses).

Hace ya más de 10 años, cuando viví en Tokio, mi amigo australiano Julian (hoy profesor de Arquitectura y estudios urbanos en la Universidad de Waseda) solía decirme que no me reconocía cuando trabajaba como intérprete entre el japonés y el español. Que hablaba y actuaba como una japonesa: cambiaba los gestos, el tono y hasta parecía que tuviera otra voz. Bromeaba al afirmar que los traductores e intérpretes teníamos que ser buenos actores; o que debíamos de tener tantas personalidades como idiomas de trabajo, ya que para llegar a una comprensión profunda del discurso de una persona extranjera era necesario llegar a ser capaz de saltar de un sistema complejo (lengua, patrones culturales, contexto histórico y social, contexto personal) a otro de forma prácticamente automática y volver al nuestro al cambiar de sentido en la traducción. Bromeaba, pero no se equivocaba del todo. Esa gimnasia cultural es la que Taketombo Books propone a sus lectores en su línea de ensayo.

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Comentarios

Un comentario en ““Tadaima”

  1. ¡Esa editora!

    Publicado por Marina Calumarte Kelm | 11 marzo, 2013, 22:14

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